¿Es posible adelantar la hora de salida del trabajo a las seis de la tarde?

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La Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe) lo tiene claro: hacer más horas de trabajo no significa ser más productivos u obtener mayor rendimiento.

Trabajadores contentos

«La acumulación de horas de trabajo produce estrés, agotamiento físico y mental, malestar, mayor opción de tener errores en el trabajo por ese cansancio, ansiedad…, y al hacerse de manera continuada aumenta la posibilidad de tener accidentes de trabajo o darse una baja laboral por estrés», explica Ángel Largo, coordinador general de Arhoe.

Salir antes permitiría mejorar la conciliación y enriquecer nuestros hábitos de consumo. Esta Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles tiene su propia receta para mejorar el horizonte de los trabajadores de nuestro país. Ellos mismos lo han bautizado como la «humanización de los horarios». Hay que sentarse y plantear un gran cambio del día a día de la sociedad. Pero los expertos aseguran que la recompensa merece la pena. Y no solo para el trabajador. Salir a las 18.00 horas del trabajo permitiría mejorar la conciliación, disfrutar de más tiempo de ocio, enriquecer nuestros hábitos de consumo y una mayor flexibilidad para compatibilizar vida personal y profesional.

 

¿Y el empresario?

Desde Arhoe sitúan la productividad como una de las grandes bazas que ganarían las compañías que se sumaran a la iniciativa. «En realidad, todo son ventajas para poder alcanzar una sociedad moderna que sepa contabilizar horario y ocio». Y hay más. Mucho más. Porque Ángel Largo recuerda que en esta organización de horarios que tenemos montada, son muchos los ciudadanos que se ven arrastrados de manera indirecta. Los abuelos, abocados a alargar su época de crianza para hacerse cargo de los nietos, se verían directamente afectados con la mejora del horario de sus hijos. «También es interesante pensar que con más tiempo libre, los trabajadores podrían emplear más tiempo para formarse y mejorar su empleabilidad. Además, el sector del ocio también saldría beneficiado al conseguir más clientes con mucho más y mejor tiempo libre», resume el coordinador general de Arhoe.

 

¿Por dónde empezamos?

Hay que cambiar. Lo tenemos claro. Pero, ¿por dónde empezamos a trabajar? Algunos entendidos en la materia ponen la primera piedra: volver al huso horario que nos corresponde. La hora española actual es fruto de las exigencias marcadas por Berlín en plena Segunda Guerra Mundial. En el año 1940 el Viejo Continente se ajustó al horario de Berlín para controlar las operaciones militares, una vez pasado el conflicto territorios como Portugal o Reino Unido decidieron volver al huso que les correspondía. Nada que ver con España, que se quedó con la hora alemana, una decisión que dura hasta nuestros días. Las mentes más sesudas en lo que a horarios se refiere proponen que adelantemos una hora las manecillas de los relojes para acompasar el horario a nuestro reloj interno. Así, comeríamos a la una, cenaríamos antes y descansaríamos más horas.

Trabajadores contentos

 

Reducir la pausa para comer nos permitiría salir antes del trabajo. La pausa para comer también merece una revisión. Su recorte es uno de los grandes caballos de batalla de la Arhoe. «Reducir la este momento, que en algunos casos se alarga hasta las dos horas y es hasta excesiva, permitiría a los empleados salir antes del trabajo», recuerda Ángel Largo.

 

Al cambio de hora y al descanso para comer hay que sumar un profundo examen a las parrillas televisivas, cuya transformación es, probablemente, la más sencilla de todas las que hay que llevar a cabo. Con un prime time predispuesto a robarnos más horas de sueño de las debidas, el portavoz de Arhoe cree que el cambio de los horarios televisivos debe ser una de las primeras cosas que hay que cambiar. «En España todavía una gran parte de la población adapta sus hábitos de cena y sueño a los horarios del prime time. Con la televisión actual estamos durmiendo una hora menos al día que nuestros conciudadanos de la Unión Europea y esto tiene un impacto en el rendimiento de las personas en el trabajo y en el fracaso escolar», explica Largo que recomienda poner punto y final a series y programas a las 23.00 horas como muy tarde.

 

Profesiones con «horarios menos normales»

No podemos generalizar. Es un error. No todas las profesiones pueden permitirse el lujo de cerrar el chiringuito a las 18.00 horas. Médicos, bomberos y policías son solo un ejemplo de servicios que deben estar a punto prácticamente las 24 horas del día, mientras que otros tantos como el sector hostelero no se pueden plantear cerrar las puertas en mitad de la tarde. ¿Qué hay de ellos?

Para aquellas profesiones con lo que la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles califica de «horarios menos normales» la receta pasa por la flexibilidad horaria. «En estos casos hay que plantearse unos horarios diferentes pero que permitan descansos para un mejor rendimiento y la posibilidad de disfrutar de una vida con ocio y lo más plena posible. Un hospital funciona 24 horas diarias, pero podemos adaptar los turnos a las necesidades de los profesionales para que obtengan un mayor rendimiento».

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